No vuelvas a poner la mano al fuego otra vez.

Estamos acostumbrados a decir  que de un error se aprende, que no volveremos a tropezar en la misma piedra, que una para saber y otra para aprender. Estas afirmaciones las hacemos cuando no queremos que se vuelvan a repetir resultados negativos como consecuencia de algunas de nuestras acciones.

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Ahora bien lo que no sabemos, es que una vez que cometemos un error, es muy posible que volvamos a cometerlo, debido a lo siguiente:

-Primero: Hemos aprendido a realizar las cosas según un modus operandi (que aunque erróneo), de momento es el que hemos interiorizado y conocemos

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-Segundo: Porque absortos en los pensamientos o en la situaciones  erróneas, nos cuesta racionalizar, templar nuestro estado de ánimo para ver la situación con perspectiva y de manera objetiva poder contemplar otras alternativas a nuestras decisiones.

IMAGEN:JULIAN LANDINI

-Tercero: Porque preferimos la conformidad del error, al sufrimiento del riesgo, experimentar una alternativa a una situación que nunca hemos probado nos hace dudar, y caemos en la desidia para volver a lamentarnos otra vez, pero ya lo dice el refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer”

-Cuarto: Porque aunque en una ocasión las cosas nos hayan salido mal, no significa que no nos pueda salir bien, y aquí posiblemente haya un 50/50.

¿Qué hacer entonces, si no queremos volver a caer en el error?

En situaciones sencillas de pura lógica, científicas es muy fácil, es decir si ya me quemé con fuego no volveré a acercar la mano a un cuerpo incandescente.

Pero las dudas aparecen cuando hablamos de situaciones en las que intervienen muchas variables,  como aspiraciones, deseos, ilusiones  y sobre todo emociones, situaciones en las que nos cuesta pensar con lógica y raciocinio para predecir el resultado  de la misma.

Controlar nuestras emociones, y anteponer la prudencia sería una buena opción, manejar las situaciones con sensatez y aplomo y pensar qué es lo que nos compensa en nuestra vida.

Pero si esto fuese muy difícil para nosotros, entonces no pensemos en que el error sea sinónimo de fracaso sino que invito a pensar que el error es una experiencia vital, por lo que no tengamos miedo a equivocarnos, sino que disfrutemos de ello siempre y cuando nos haga sonreír y veamos sonreír a los demás, quizás el camino al error nos enseñe a corregirlo.

Fuente: el post completo y original lo puedes consultar en selfconfidentorientacion

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