Hazte un favor: No le sigas insistiendo a quien sencillamente no te quiere

Con qué facilidad nos podemos poner una venda en los ojos y entrar en un estado de negación que no nos permite sencillamente aceptar que una persona no nos quiere, bien sea porque no lo ha sentido y lo más probable es que ya no lo haga, o sencillamente porque en algún momento lo hizo y ha cambiado o sustituido sus sentimientos por otros.

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Los sentimientos son como los zapatos, nunca se sentirán cómodos cuando se colocan de manera forzada.Ciertamente podemos dedicarnos a hacer por las personas que consideramos importantes, acciones que despierten el interés y el afecto, podemos sembrar amor, podemos invertir nuestro tiempo y ocupar nuestra mente y nuestro corazón por esas personas, esperando que de manera natural, seamos retribuidos.

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Pero dentro de toda la inversión y la dedicación debemos establecer límites que no sobrepasen nuestra dignidad, límites en tiempo y esfuerzo. Quien tiene intenciones de correspondernos nos lo hará saber de manera temprana y no tendremos dudas al respecto, porque inclusive las personas que se encuentran en posiciones que no les permiten tomar cierto tipo de decisiones asociadas a una relación, generalmente pueden dar mensajes claros en cuanto a sus pretensiones y sus expectativas.

Las cosas cuando son para nosotros no debemos presionarlas, ellas fluirán de manera natural. Puede darse el caso de que en este momento no obtengamos los resultados que deseamos, pero que acciones y “vueltas de la vida” nos coloquen en la posición que ahora nos gustaría ocupar, pero para ello debemos aceptar la realidad en el momento presente y dejar fluir.

No debemos insistir en ir detrás de quien nos ha dado demostraciones de que no nos quiere, de que no está dispuesto a darnos cabida en su vida. Cuando nos empeñamos en ver solo una flor del jardín, podemos perdernos la posibilidad de contemplar la belleza en muchas otras flores más, esto quiere decir que mientras nosotros estamos enfrascados, insistiendo, invirtiendo nuestras energías en alguien que no nos corresponde, estamos dejando de ver las oportunidades que se nos presentan de relacionarnos con quien realmente esté dispuesto a darnos en su vida el espacio que nos merecemos.

Todos sabemos que el corazón es terco y la mente no se queda atrás, porque aunque la tilden de racional, se encarga de anidar pensamientos que no nos permiten desligarnos de alguien, que nos hacen engancharnos a una situación que no nos favorece y aparte de todo alimenta nuestros miedos que nos hablan de las posibilidades de no encontrar ese amor que merecemos, de no ser suficientes, de que la vida se nos pasa… En fin, cosas que no resultarán beneficiosas, sino que por el contrario nos pueden colocar en una posición de mendigo afectivo, evitando que nos demos el valor que realmente nos corresponde. Pero debemos trabajar esa terquedad y decantar por lo que nos haga bien, nos haga sentirnos tranquilos y no miserables con lo que hacemos.

Aprendamos a soltar, a dejar ir, a las personas, a los miedos, a las limitaciones, a los complejos, aligerémonos de las cosas que nos roban energía, que no nos permiten ser nosotros mismos y especialmente de aquellas cosas que nos hacen sentirnos incómodos con nuestras acciones y decisiones. Recordemos que en la vida tendremos aquello que creemos merecer, así que comencemos por convencernos de que merecemos lo mejor.

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