Dicen amar, pero son infieles

“Siempre me dijo que me amaba”

Es muy común escuchar a mujeres engañadas decir cosas tales como “es un excelente hombre, muy buen padre, siempre me dijo que me amaba… no sé qué le hizo cambiar”. Nadie deja de amar de la noche a la mañana, nadie cambia de un día para otro, pero cuando es sólo uno quien da, se acaba cansando de no recibir nada a cambio y no sentirse valorada.

 ¿Por qué dejó de amarme?

Se suele pensar que quien fue infiel dejó de amar, pero por controversial que pueda ser decirlo, no siempre es así. Lamentablemente, muchas personas, aunque estén casadas y amen profundamente a su pareja, no saber tener autocontrol y romper el hábito de tener más de una pareja sexual.

No todos saben comprometerse de verdad:

No es nada raro encontrar a personas que engañan, porque de una u otra forma se siguen sintiendo libres, porque no hubo acuerdos entre ellos, porque, aunque el matrimonio sea algo muy serio, una de las dos partes siente que el compromiso que tiene con su pareja es mínimo. En este sentido, es común escuchar a algunos hombres decir, “la casada es mi esposa”.

Cuesta mantener la pasión:

La infidelidad comúnmente ocurre cuando la pareja empieza a ver como la familia que empiezan a construir juntos se va solidificando, y mientras se sienten satisfechos en algunas áreas, con el hombre convirtiéndose en el proveedor y la mujer en madre, el romanticismo empieza a ausentarse de ambos: las mujeres empezamos a quejarnos por la falta de detalles y detalles románticos, pero los hombres también lo sienten, con la diferencia que muy difícilmente lo expresan y sufren en silencio, pensando que sin pedirlo, ya no pueden tener lo que tenían con su esposa.

Qué lleva a la infidelidad:

Quien comete una infidelidad no suele ser que esté necesariamente en busca de otras mujeres con la intención de ser infiel; comúnmente tienen sus reservas para acercarse a una desconocida para proponerle algo romántico, pero tanto el hombre como la mujer infiel, empiezan una relación extra matrimonial a causa de una amistad llegada a más. Muchas de las infidelidades se dan en el trabajo, o con miembros de la misma familia. Muchos son los motivos que pueden llevar a una infidelidad, aunque rara vez sirven de excusa para el infiel, y mucho menos de consuelo para la parte engañada.

Podemos seguir felizmente juntos:

Las tareas de la casa y el cuidado de los niños provocan que muy fácilmente nos descuidemos de los detalles que antes tuvimos para con la pareja. Un ejemplo muy simple sería la conveniencia de irse a la cama al mismo tiempo, olvidando por un rato cómo se han comportado los niños, de lo que necesita “el más grande” para su próxima el colegio, o de las veces que estornudó el más pequeño… La hora de acostarse es un buen momento para abrazarse y sentir y hacer sentir lo importante que es el uno para el otro.

 ¿De quién es la culpa?

Debemos aceptar que cuando uno de los dos es infiel, no es culpa de ninguno de los dos, es que ninguno de los dos trabajó en la relación, “tú me empujaste a los brazos de otra” es una frase que es utilizada como mecanismo de defensa cuando el ofensor se ve descubierto. Existen hombres y mujeres que ponen alma, corazón, vida, toda su atención, y cuidados de su familia… lamentablemente también hay infidelidad por parte de ambos, el matrimonio el cuidado de la familia, es un trabajo de dos. Si los dos ponemos el amor y deseo por conservar la familia, habrá menos hogares desintegrados.

Fuente:  Sisi Chu

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